Inicio/Artículos/Deudas y cobros
No es lo mismo no querer pagar que no poder pagar
Hay dos personas que dejan de pagar y desde afuera se ven idénticas: las dos no contestan el teléfono.
Pero una no quiere pagar y la otra no puede. Y el error más caro que comete la segunda es portarse como la primera: esconderse.
Al que no puede pagar lo hunde el silencio, no la deuda.
Este artículo es para el que debe. Y lo escribo porque la mayoría de la gente que debe cree que no tiene nada que hacer más que aguantar las llamadas, y eso es falso.
Por qué importa la diferencia
Importa porque el acreedor la nota, y porque el juez la nota. Quien no puede pagar y lo dice a tiempo, con números, conserva algo que vale mucho: credibilidad. Y con credibilidad se negocia un plan. Quien se esconde pierde eso el primer mes, y después cada conversación empieza desde cero.
El que avisa negocia. El que desaparece se defiende.
Si usted no puede pagar: los cinco pasos
- 1Ponga el número en un papel. Cuánto debe en total, a quién, cuánto entra al mes y cuánto sale. La mayoría de la gente endeudada no sabe su número exacto, y sin el número no hay plan posible.
- 2Ordene las deudas por consecuencia, no por monto. Primero lo que le quita la casa, el salario o la libertad: hipoteca, pensión alimentaria, deudas con garantía. Después lo demás. No todas las deudas pesan igual aunque todas se sientan igual.
- 3Hable antes de caer en mora, no después. Un acreedor que recibe una propuesta antes del incumplimiento casi siempre escucha; el mismo acreedor, seis meses después y con el caso en cobro, ya no decide solo.
- 4Proponga por escrito, con cifras. «No puedo pagar cuarenta, puedo pagar quince al mes durante doce meses, a partir de esta fecha.» Una propuesta concreta y sostenible es difícil de rechazar; «voy a ver qué puedo hacer» se rechaza siempre.
- 5Si lo que no puede pagar es una pensión alimentaria, esto es urgente y distinto: pida la modificación del monto con prueba del cambio de su situación. No deje de pagar en silencio, porque el apremio corporal existe y la deuda sigue creciendo.
Lo que no debe hacer, aunque se lo aconsejen
- No pague una deuda vieja con una nueva más cara. Es la trampa más común y la que convierte un problema de tres meses en uno de tres años.
- No ponga bienes a nombre de otra persona para que no se los toquen. Eso no lo protege, lo complica, y puede volverse un problema mayor que la deuda.
- No firme refinanciamientos sin leer el costo total. La cuota baja y el total sube. Pregunte siempre cuánto va a pagar al final, no cuánto va a pagar por mes.
- No deje de pagar lo que está a su nombre esperando que otro lo asuma. Al acreedor le da igual el acuerdo que usted hizo con su hermano o con su ex.
Y si usted es el que cobra
Le conviene saber en cuál de los dos casos está su deudor, porque la estrategia es opuesta. Si no quiere pagar, el camino es el apriete formal y el título ejecutivo: no pierda tiempo negociando con quien está administrando su paciencia.
Pero si de verdad no puede, apretar no le va a sacar lo que no hay. Ahí conviene un plan por escrito, aunque sea más largo de lo que usted quería. Un plan que se cumple cobra más que una sentencia contra alguien sin nada.
El expediente emocional de la deuda
La deuda es el conflicto que más vergüenza produce, y la vergüenza es el peor consejero legal que existe. Hace que la gente no abra los sobres, no contesta el teléfono, no consulte a tiempo, y llegue al abogado el día de la notificación del remate.
Si usted está ahí, le digo lo que le digo a todos: lo que lo está hundiendo no es el monto, es el silencio. Casi todas las deudas se pueden reestructurar. Lo que no se puede reestructurar es el tiempo que perdió escondiéndose.
Los dos expedientes de este caso
Expediente I
El jurídico
- Monto real
- Garantías
- Prioridad por consecuencia
- Capacidad de pago
- Propuesta escrita
Expediente II
El emocional
- Vergüenza
- Miedo a los sobres
- Negación
- Sensación de fracaso
Qué hacer · el método R.A.A.
Reconocer
Reconozca el número exacto. Mientras no sepa cuánto debe, no está enfrentando la deuda: está conviviendo con ella.
Aceptar
Acepte que no poder pagar no lo hace deshonesto, y que esconderse sí lo hace ver así.
Accionar
Ordene las deudas por consecuencia y mande una propuesta escrita con cifras esta semana, antes de la mora.
Preguntas frecuentes
Me pueden quitar la casa por una deuda?
Depende de si la deuda tiene garantía sobre el inmueble y de la vía de cobro. Las deudas con garantía hipotecaria son las que ponen la casa en riesgo directo, y son las que hay que atender primero. Por eso el orden no se hace por monto, se hace por consecuencia.
¿Me pueden meter preso por deber?
Por deudas comunes no hay prisión por deuda en Costa Rica. La excepción que sí existe y que mucha gente descubre tarde es la pensión alimentaria, donde procede el apremio corporal. Si lo que no puede pagar es una pensión, pida la modificación ya.
¿Conviene refinanciar?
Conviene cuando baja el costo total, no solo la cuota. Pida siempre el monto total a pagar al final de las dos opciones y compare ese número. Si el total sube mucho para que la cuota baje poco, no es una solución: es tiempo comprado caro.
Su caso
Si esto le pasó a usted, conversémoslo antes de que decida.
Veintiocho años de ejercicio en Costa Rica. Reviso el expediente jurídico y el emocional antes de que usted firme, demande o ceda.
Escribirme por WhatsAppSiga leyendo