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El miedo firma contratos que la calma no firmaría

«Licenciado, ya firmé.» Esa frase, dicha al principio de una consulta, me cambia el día. Porque casi todo lo que viene después es más difícil y más caro que si hubiera llegado una semana antes.

Y cuando les pregunto por qué firmaron, la respuesta casi nunca es «porque me convenía». Es «porque me estaban apurando».

Nadie lo apura para que usted gane. Lo apuran para que no piense.


Veintiocho años de notariado me dejaron una conclusión incómoda: la mayoría de los documentos ruinosos que he visto no los firmó un tonto. Los firmó una persona inteligente con miedo, con prisa o con vergüenza de preguntar.

Las cinco señales de que lo están apurando

  1. 1«Es hoy o se cae.» Las oportunidades reales aguantan veinticuatro horas. Lo que no aguanta un día no es una oportunidad: es una presión.
  2. 2«Después se lo mando por escrito.» No. Lo que no está escrito no existe, y lo que le prometieron de palabra no lo va a poder cobrar.
  3. 3«No se complique leyendo, es el machote de siempre.» Puede ser cierto y aun así hay que leerlo. El machote de siempre tiene cláusulas que a usted nadie le explicó.
  4. 4«Mejor no meta abogado, eso lo enreda.» Esta es la señal más clara de todas. Quien ofrece algo bueno no le teme a que lo revise un tercero.
  5. 5«Firme aquí, en blanco, yo después lo lleno.» Nunca. Por ninguna razón. Ni con la persona que más quiera.

Si lo apuran, pare. Si no lo dejan parar, ya le contestaron la pregunta.

La regla de las veinticuatro horas

Es la única regla que le pido que se lleve de todo este sitio, y vale para firmar, para aceptar un arreglo y para contestar un mensaje en caliente: ningún documento se firma el mismo día en que se lo ponen enfrente.

Veinticuatro horas no es desconfianza, es método. En veinticuatro horas se lee completo, se consulta, se duerme y se vuelve a leer. Y lo que se firma al día siguiente se firma dos veces: una con la cabeza y otra con la calma.

Qué revisar siempre, aunque confíe en la persona

Y lo de la firma en blanco

Lo repito aparte porque es el que más daño hace y el más frecuente entre familiares: no firme documentos en blanco ni incompletos. Ni letras, ni pagarés, ni poderes, ni formularios.

Y sobre los poderes, un consejo de notario: un poder general amplísimo es una llave de su patrimonio. Déselo a quien se lo daría si usted estuviera inconsciente mañana, y no a quien se lo pidió hoy con prisa.

El expediente emocional de una firma

¿Por qué firma gente prudente cosas imprudentes? Porque en el momento de firmar no está decidiendo sobre el documento: está decidiendo sobre una emoción.

Las cuatro son humanas y ninguna es un buen criterio jurídico. Por eso la regla de las veinticuatro horas funciona tan bien: no le pide que sea más listo. Le pide que no decida en el minuto en que la emoción está más alta.

Los dos expedientes de este caso

Expediente I

El jurídico

  • Partes y facultades
  • Monto total
  • Garantías
  • Causas de terminación
  • Sanciones por incumplimiento

Expediente II

El emocional

  • Miedo
  • Vergüenza de preguntar
  • Prisa
  • Cariño
  • Deseo de quedar bien

Qué hacer · el método R.A.A.

Reconocer

Reconozca qué emoción está firmando: miedo, vergüenza, cariño o prisa. En cuanto le pone nombre, deja de tener la pluma.

Aceptar

Acepte que no entender un documento es normal y que preguntar no lo deja mal. Los documentos están escritos para que usted pregunte.

Accionar

Aplique las veinticuatro horas, siempre. Y si no lo dejan esperar un día, no firme.

Preguntas frecuentes

¿Puedo anular un contrato que firmé apurado?

A veces sí, cuando hubo vicios en el consentimiento —error, engaño o intimidación— o cuando el contenido es contrario a la ley, pero eso hay que probarlo y no siempre se logra. Es mucho más fácil y más barato no firmar que anular. Si ya firmó, consulte pronto: hay plazos.

¿Es riesgoso firmar como fiador de un familiar?

Sí, y conviene decirlo claro: el fiador responde por la deuda. No está acompañando a alguien, está asumiendo el pago si el otro no paga. Si va a hacerlo de todos modos, hágalo sabiendo el monto exacto y el plazo, y nunca por una cifra que usted no podría cubrir.

¿Para qué sirve que un notario lea el documento?

El notario da fe y además advierte: su función incluye explicarle lo que está firmando y las consecuencias. Aprovéchelo. La consulta previa de una hora vale mucho menos que el pleito de dos años que evita.

Su caso

Si esto le pasó a usted, conversémoslo antes de que decida.

Veintiocho años de ejercicio en Costa Rica. Reviso el expediente jurídico y el emocional antes de que usted firme, demande o ceda.

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