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Antes de pedir el divorcio, contéstese tres preguntas

Llegan decididos. «Licenciado, quiero el divorcio, hoy.» Y en el noventa por ciento de los casos la decisión ya está tomada y es la correcta.

Lo que casi nunca está tomada es la decisión siguiente, que es la que de verdad les va a cambiar los próximos cinco años: cómo se divorcian.

La pregunta no es si divorciarse. Es de qué manera, y eso sí se elige.


Quiero decir algo de entrada, porque soy abogado conciliador y la gente supone lo contrario: yo no estoy aquí para convencer a nadie de que no se divorcie. Hay matrimonios que hay que terminar, y terminarlos a tiempo es un acto de salud. No soy consejero matrimonial y no me meto en eso.

Lo que sí hago es lo que un abogado debe hacer: avisarle del precio y de las opciones antes de que firme. Y en divorcio hay tres preguntas que, contestadas de verdad, ahorran años.

Primera: ¿qué quiero que pase, o qué quiero que él o ella sienta?

Es la pregunta más incómoda y la más útil. Si la respuesta honesta es «quiero rehacer mi vida», el divorcio va a durar meses. Si la respuesta honesta es «quiero que pague lo que me hizo», va a durar años, va a costar el triple y al final el juez no va a declarar lo que usted necesita escuchar, porque los jueces no reparten culpas morales.

El castigo no es una pretensión. No se puede pedir en un escrito. Y cuando se intenta pedir disfrazado de otra cosa, lo que se consigue es un expediente largo.

Segunda: ¿cuánto cuesta cada camino?

Hay, en términos llanos, dos caminos. Uno es el acuerdo: las partes convienen los términos —hijos, bienes, pensión— y se presenta para su aprobación. El otro es el contencioso: cada uno alega, se prueba, y resuelve el juez.

Mi recomendación profesional, sostenida en veintiocho años: acuerde todo lo que tenga que ver con los hijos, aunque tenga que ceder en el resto. Lo de los hijos los va a seguir uniendo quince años más. Lo de los bienes se liquida una vez y se olvida.

Tercera: ¿qué va a seguir existiendo después?

El divorcio termina el matrimonio. No termina la relación cuando hay hijos.

Esto es lo que más cuesta aceptar y lo que más conviene tener claro antes de empezar. Si hay hijos, usted no se está despidiendo de esa persona: está cambiando el tipo de relación que va a tener con ella. Graduaciones, enfermedades, bodas, nietos. Va a estar ahí.

Por eso un divorcio peleado con tierra arrasada no es una victoria: es una condena a quince años de incomodidad en cada evento familiar. Y por eso vale tanto la pena invertir en cómo se termina.

Lo práctico: qué hacer antes de la primera cita con un abogado

  1. 1Haga el inventario. Bienes, deudas, cuentas, ingresos de los dos, a nombre de quién está cada cosa y desde cuándo. Casi todo lo que decide un caso patrimonial está en el «desde cuándo».
  2. 2Escriba qué propone usted para los hijos. Horarios reales, no aspiracionales. Los que puede cumplir todas las semanas de este año.
  3. 3Defina su piso y su techo en plata. En frío, antes de la negociación, y por escrito.
  4. 4Averigüe el costo. Pídale a su abogado un rango de honorarios y de duración por escrito, y pregúntele de qué depende el extremo alto. Un abogado serio se lo da.

Si en el matrimonio hay violencia, esto no aplica: no se negocia con quien agrede. Lo primero son las medidas de protección, y después lo demás. En Costa Rica se piden en el juzgado y el 9-1-1 atiende el riesgo inmediato.

El expediente que va a decidir

Al final, todos los divorcios que he visto se decidieron en el segundo expediente. No en la prueba: en si alguno de los dos necesitaba ganar más que terminar.

Cuando ninguno necesita ganar, el divorcio dura meses. Cuando uno de los dos lo necesita, dura años. Y cuando lo necesitan los dos, dura hasta que se agota el dinero. Eso no lo arregla el Código: lo arregla una conversación honesta consigo mismo antes de presentar el escrito.

Los dos expedientes de este caso

Expediente I

El jurídico

  • Causal o acuerdo
  • Bienes gananciales
  • Pensión
  • Guarda y visitas
  • Vivienda
  • Deudas

Expediente II

El emocional

  • Duelo
  • Rabia
  • Culpa
  • Necesidad de que se sepa quién falló
  • Miedo económico
  • Alivio

Qué hacer · el método R.A.A.

Reconocer

Reconozca si quiere terminar o quiere cobrar. Las dos son humanas; solo una se puede pedir en un escrito.

Aceptar

Acepte que si hay hijos la relación no termina, solo cambia de forma. Eso define cómo conviene pelear.

Accionar

Acuerde todo lo de los hijos aunque ceda en lo demás, y pida honorarios y duración por escrito antes de empezar.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto cuesta y cuánto dura un divorcio?

Depende de si es por acuerdo o contencioso, de cuántos bienes haya y de si hay menores. Por eso lo correcto no es un número de internet, sino pedirle a su abogado un rango por escrito y preguntarle qué haría que el caso se vaya al extremo alto. Si no se lo puede dar, busque otro.

¿Puedo divorciarme si mi pareja no quiere?

Sí. Nadie queda atado a un matrimonio por la negativa del otro; lo que cambia es la vía, el tiempo y lo que hay que demostrar. La falta de acuerdo hace el proceso más largo, no imposible.

¿Es mejor el mutuo acuerdo aunque ceda un poco?

Casi siempre sí, con un límite: nunca por debajo de lo que necesita para vivir, y nunca cediendo en la protección de los hijos. Dentro de ese límite, lo que se gana en tiempo, costo y tranquilidad suele valer más que el porcentaje que se discutía.

Su caso

Si esto le pasó a usted, conversémoslo antes de que decida.

Veintiocho años de ejercicio en Costa Rica. Reviso el expediente jurídico y el emocional antes de que usted firme, demande o ceda.

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