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Puede ganar el juicio y seguir perdiendo la paz

Una señora me buscó con la sentencia en la mano. Había ganado. Cinco años de proceso, y el juez le dio la razón en todo.

Me preguntó si yo podía ayudarla con la ejecución. Le dije que sí. Y entonces me dijo una frase que no se me ha ido:

«Licenciado, yo gané. Pero hace cinco años que no duermo.»

Ganar es una palabra del expediente jurídico. La paz es una palabra del otro.


Hay una trampa en la palabra «ganar», y la mayoría de la gente cae en ella de buena fe. Uno cree que la sentencia a favor cierra el conflicto. No lo cierra: cierra el expediente. Son dos cosas distintas y nadie se lo advierte al principio.

Qué devuelve una sentencia y qué no

Una sentencia a favor es poderosa. Le reconoce un derecho, le fija un monto, le ordena a alguien hacer o dejar de hacer algo, y se puede ejecutar. Eso vale, y hay que pelearlo cuando corresponde. No estoy relativizando el derecho: vivo de él.

Pero hay una lista de cosas que ninguna sentencia del mundo devuelve, y conviene leerla antes de empezar, no después:

La pregunta que yo le hago a todo el mundo en la primera cita

Si usted gana exactamente lo que está pidiendo, ¿cómo se ve su vida el lunes siguiente?

Es una pregunta sencilla y es la más incómoda que hago. Porque a veces la respuesta es clara y buena: «recupero mi casa», «mi hijo queda protegido», «cobro lo que me deben y respiro». Cuando la respuesta es así, adelante: ese pleito tiene sentido y hay que ganarlo.

Pero otras veces la respuesta honesta es: «igual, pero con razón». Y ahí hay que parar. Porque cuatro años, los honorarios y la salud son un precio altísimo por la palabra «razón».

Ganar no es lo contrario de conciliar

La gente cree que conciliar es perder a medias. Es al revés: conciliar es elegir qué pierde. En el juicio no elige nada — elige el juez, con la prueba que usted alcanzó a construir, en el plazo que el sistema decida y según un criterio que no controla.

Un arreglo bien hecho le entrega tres cosas que una sentencia casi nunca le da: certeza de la fecha, control del contenido y la posibilidad de volver a saludar a esa persona en un funeral. Las tres valen plata, aunque ninguna aparezca en la liquidación.

Y hay un caso en que no se concilia: cuando hay abuso, violencia o cuando la otra parte solo está ganando tiempo. Ahí la paz no se consigue cediendo. Ahí se consigue poniendo un límite con la ley detrás.

Cómo se mide si ganó de verdad

Yo uso tres medidas, y se las doy para que las use sin mí:

  1. 1El resultado neto. Lo que entró, menos lo que gastó, menos lo que dejó de ganar mientras estuvo en esto. El número real, no el de la sentencia.
  2. 2El tiempo recuperado. Desde hoy, ¿cuántos domingos de su vida va a ocupar este asunto? Si la respuesta son más de diez, es un proyecto, no un trámite.
  3. 3La gente que queda. Haga la lista de las personas con las que todavía quiere hablar dentro de cinco años, y vea si este proceso las respeta. Si no las respeta, el precio no está en la factura.

La señora de la sentencia ganó en las tres primeras columnas y perdió en la última. Nadie le había dicho que había una cuarta columna. Yo se lo digo a usted antes de empezar, que es cuando sirve.

Los dos expedientes de este caso

Expediente I

El jurídico

  • Pretensión
  • Prueba
  • Plazos
  • Costas
  • Sentencia
  • Ejecución

Expediente II

El emocional

  • Necesidad de tener razón
  • Agotamiento
  • Insomnio
  • Vergüenza
  • Alivio
  • Paz

Qué hacer · el método R.A.A.

Reconocer

Reconozca qué está buscando de verdad: el dinero, el derecho, o que alguien le diga delante de todos que usted tenía razón. Las tres son legítimas; solo dos las resuelve un juez.

Aceptar

Acepte que ganar cuesta, y que el costo no es solo plata. Nadie decide bien con la cuenta a medias.

Accionar

Mida el caso en las cuatro columnas —plata, tiempo, salud y gente— y decida con ese número. Si el pleito gana en las cuatro, hay que pelearlo sin dudar.

Preguntas frecuentes

¿Me está diciendo que no vale la pena ir a juicio?

No. Hay juicios que hay que ganar y en los que ceder sería injusto: violencia, abuso, incumplimientos graves, partes que solo buscan ganar tiempo. Lo que digo es que la decisión se tome con el costo completo a la vista, no con la mitad.

¿Cuánto dura un proceso en Costa Rica?

Depende de la materia, del circuito judicial y de cómo se conduzca el caso, y por eso no le voy a dar un número que suene exacto y no lo sea. Lo honesto es pedirle a su abogado un rango por escrito y preguntarle de qué depende que se vaya al extremo alto.

¿Puedo conciliar cuando el proceso ya empezó?

Sí. Un proceso en curso no cierra la puerta al acuerdo, y de hecho muchos conflictos se arreglan cuando ya hay expediente, porque ambas partes ya vieron el costo real. Nunca es tarde para dejar de pelear algo que se puede resolver.

Su caso

Si esto le pasó a usted, conversémoslo antes de que decida.

Veintiocho años de ejercicio en Costa Rica. Reviso el expediente jurídico y el emocional antes de que usted firme, demande o ceda.

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