La diferencia entre un abogado que pelea y uno que resuelve
La gente llega buscando «un abogado bueno». Y lo que casi siempre quiere decir con eso es «un abogado bravo».
Bravo y bueno no son sinónimos. Y confundirlos es la decisión más cara que se toma en un conflicto, porque se toma el primer día y después todo lo demás viene detrás.
No busque el abogado más bravo. Busque el que le sirve a su caso.
Quiero ser justo con mis colegas litigantes, porque esto se malinterpreta: un buen litigante es indispensable y hay casos que solo se ganan litigando. No estoy diciendo que litigar esté mal. Estoy diciendo que son dos oficios distintos y que hay que saber cuál está contratando.
Qué hace cada uno
El que pelea construye el mejor caso posible y lo lleva hasta la sentencia. Piensa en prueba, en estrategia procesal, en recursos. Su pregunta de trabajo es: «¿cómo gano esto?»
El que resuelve también sabe hacer eso —si no supiera, no tendría con qué negociar—, pero trabaja con otra pregunta: «¿cuál es la salida que más le sirve a esta persona, y cuánto cuesta cada una?» A veces la respuesta es un juicio. A veces es un acuerdo en tres reuniones. A veces es no hacer nada todavía.
El que solo sabe pelear ve demandas en todas partes. El que solo sabe arreglar firma cosas que no debió firmar. Hay que saber las dos y elegir.
Cómo se nota en la primera cita
Esto es lo útil, porque usted va a tener esa cita y puede leerla:
- El que pelea le pregunta qué pasó. El que resuelve le pregunta además qué quiere que pase después.
- El que pelea le dice qué puede pedir. El que resuelve le dice qué puede pedir, qué va a costar y qué va a perder aunque gane.
- El que pelea le ofrece una demanda. El que resuelve le pone dos o tres caminos sobre la mesa, con precio y con plazo, y lo deja elegir.
- El que pelea habla de la otra parte como el adversario. El que resuelve habla de la otra parte como alguien que también tiene que firmar.
Cuándo necesita al que pelea
Hay escenarios en los que negociar es un error y hay que ir de frente. Se los digo sin matices:
- 1Cuando hay violencia o amenazas. No se negocia con quien agrede. Se protege.
- 2Cuando la otra parte ya incumplió acuerdos anteriores. Un tercer acuerdo con quien incumplió dos no es paz: es tiempo regalado.
- 3Cuando un plazo está a punto de vencer. Primero se asegura el derecho, después se conversa.
- 4Cuando lo que le ofrecen está por debajo de lo que usted necesita para vivir.
- 5Cuando el otro solo está negociando para ganar tiempo. Eso se nota en la segunda reunión.
Cuándo necesita al que resuelve
- 1Cuando la relación va a seguir existiendo. Hijos, socios, hermanos, vecinos. Aquí el juicio resuelve el punto y destruye el resto.
- 2Cuando lo que está en juego vale menos que el costo de pelearlo. Pasa más seguido de lo que se cree: he visto pleitos de cuatro años por montos que se gastaron en honorarios.
- 3Cuando usted necesita certeza de fecha. Un acuerdo tiene fecha. Una sentencia tiene plazo estimado.
- 4Cuando los dos tienen algo que perder. Ahí el acuerdo es natural y lo único que falta es que alguien se atreva a proponerlo primero.
Mi sesgo, dicho en voz alta
Yo soy el segundo tipo y no lo escondo. Me formé en conciliación, trabajo por la paz de la gente y mi frase de cabecera es que es mejor un mal arreglo que un buen pleito. Pero la digo completa, porque la mitad se usa mal: un mal arreglo es mejor que un buen pleito. Un arreglo injusto no es mejor que nada.
Y por eso, cuando hay que litigar, litigo. Lo que no hago es llevar a juicio a alguien que podía salir de su conflicto en tres reuniones, porque eso no es defender: es facturar.
Los dos expedientes de este caso
Expediente I
El jurídico
- Mi derecho
- Mi prueba
- Mi alternativa
- El costo de cada camino
- El plazo de cada camino
Expediente II
El emocional
- Ganas de que alguien pelee por mí
- Miedo a parecer débil
- Cansancio
- Deseo de que se termine
Qué hacer · el método R.A.A.
Reconocer
Reconozca si está buscando un resultado o un defensor. Son necesidades distintas y se contratan distinto.
Aceptar
Acepte que el abogado más bravo no es el que más le sirve a todo caso, aunque sea el que más tranquilidad le da hoy.
Accionar
Pida en la primera cita dos o tres caminos con costo y plazo. Si solo le ofrecen uno, pregunte por los otros.
Preguntas frecuentes
¿Un abogado conciliador es menos capaz en juicio?
No debería serlo, y conviene preguntarlo directo: «¿usted litiga?». Quien no puede ir a juicio no tiene con qué negociar, porque la otra parte lo sabe. La conciliación se hace de pie, con la demanda lista.
¿Cómo sé cuál necesito en mi caso?
Hágase dos preguntas: ¿voy a tener que seguir tratando con esta persona? y ¿lo que peleo vale más que lo que me va a costar pelearlo? Si la primera es sí o la segunda es no, necesita al que resuelve. Si hay violencia, incumplimientos previos o un plazo encima, necesita al que pelea.
¿Se puede empezar conciliando y después demandar?
Sí, y es la secuencia que más recomiendo cuando no hay un plazo apretado ni riesgo: se intenta el acuerdo con la demanda preparada. Si el acuerdo sale, ganó tiempo y dinero; si no sale, presenta lo que ya tenía listo.
Su caso
Si esto le pasó a usted, conversémoslo antes de que decida.
Veintiocho años de ejercicio en Costa Rica. Reviso el expediente jurídico y el emocional antes de que usted firme, demande o ceda.
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