Inicio/Artículos/Tribunales

Lo que nunca debe hacer frente a un juez

El caso estaba ganado. La prueba estaba, el derecho estaba, el escrito estaba bien hecho.

Y mi cliente lo perdió en cuatro minutos de audiencia, hablando.

No porque mintiera. Porque hizo tres de las siete cosas de esta lista.

El juez no decide solo con el expediente. Decide con el expediente y con usted.


Un juez es una persona que en pocos minutos tiene que formarse una idea de quién le está diciendo la verdad. Tiene el expediente, sí. Pero cuando las dos versiones se parecen —y se parecen más seguido de lo que la gente cree—, lo que pesa es la credibilidad. Y la credibilidad se gana o se pierde en cómo usted se comporta en esa sala.

Esto no es un truco de persuasión. Es lo contrario: es dejar de hacer las cosas que le quitan a usted la verdad que sí tiene.

1. No interrumpa. Nunca. Ni cuando el otro miente

Va a ser difícil, porque el otro va a decir cosas falsas y usted va a querer corregirlas en el momento. No lo haga. Anótelo en un papel y déselo a su abogado. El que interrumpe parece el que tiene algo que tapar, y el juez ya vio esa película cien veces.

2. No exagere

Este es el que más casos buenos arruina. Si el otro le debe ocho meses de pensión, diga ocho. No diga «años». Si llegó tarde cuatro veces, diga cuatro. No diga «siempre».

Una exageración comprobada contamina toda su declaración. El juez ya no sabe cuál de sus verdades es del tamaño que usted dice.

3. No se haga la víctima

Ser víctima de algo es un hecho y se prueba. «Hacerse» la víctima es un tono, y los jueces lo detectan en segundos porque lo ven todos los días. Cuente lo que pasó, en orden, con fechas, sin adjetivos. Los hechos duros dichos con calma pegan diez veces más que los hechos suaves dichos con drama.

4. No hable mal de la otra parte como persona

«Es un irresponsable», «es una mala madre», «es un mentiroso». Nada de eso es un hecho y nada de eso se puede probar. Y encima le da al juez un dato que no quería darle: que usted está en guerra personal. Diga lo que hizo o dejó de hacer, no lo que es.

5. No mienta en lo pequeño

La gente rara vez miente en lo grande. Miente en el detalle incómodo: el ingreso que no declaró, la vez que sí la dejó ver al niño, el mensaje que sí mandó. Y el detalle es exactamente lo que la otra parte lleva impreso.

Si hay algo que lo deja mal, dígalo usted primero, con su explicación. Un hecho incómodo contado por usted es contexto. El mismo hecho sacado por el otro es una trampa en la que usted cayó.

6. No llegue tarde, ni sin documentos, ni vestido como si no le importara

Esto no es formalismo vacío. Todo eso comunica cuánto le importa su propio caso, y el juez lo lee. Llegue antes. Lleve sus documentos en orden, en carpeta, con copia. Vístase como se vestiría para pedir un préstamo grande.

7. No conteste lo que no le preguntaron

El silencio incomoda y uno lo quiere llenar. Resista. Conteste la pregunta que le hicieron, completa y corta, y pare. Casi todo el daño que he visto hacerse a una persona en una audiencia vino de la frase que agregó después de haber contestado bien.

Y la que lo destruye todo: usar al hijo en la sala

Pedirle al niño que diga algo. Contar lo que el niño dijo del otro papá. Llevarlo para que el juez lo vea triste. Mandarle mensajes por medio de él.

No hay nada que un juez de familia castigue más, y tiene razón en castigarlo. En el momento en que queda claro que usted está usando al niño, el interés superior del menor —que es el criterio que manda— deja de apuntar hacia usted. Y eso ya no se arregla con prueba.

Lo que sí funciona

  1. 1Hechos, fechas y documentos. En orden cronológico, en una página.
  2. 2Calma. La calma se interpreta como verdad, aunque sea injusto que así sea.
  3. 3Admitir lo propio. «Sí, esa vez llegué tarde, y fue por esto.» Quien admite una cosa gana crédito para las otras nueve.
  4. 4Hablar del niño, no del otro padre. Es la diferencia entre pedir y atacar.
  5. 5Dejar que su abogado haga su trabajo. Usted pone los hechos; él pone la estrategia.

Y un último consejo, el más importante de todos y el que nadie da: lo que lo va a traicionar en esa sala no es la ley. Es su rabia. Llegue con el segundo expediente revisado y el primero se defiende solo.

Los dos expedientes de este caso

Expediente I

El jurídico

  • Hechos con fecha
  • Documentos
  • Testigos
  • Pretensión clara
  • Lo que sí admito

Expediente II

El emocional

  • Rabia
  • Ganas de que el juez vea quién es el otro
  • Miedo
  • Necesidad de desahogarse

Qué hacer · el método R.A.A.

Reconocer

Reconozca que va a entrar con rabia y que la rabia quiere hablar. Saberlo es lo que le permite no dejarla.

Aceptar

Acepte que la audiencia no es el lugar del desahogo. Para eso hay otros lugares, y son necesarios.

Accionar

Lleve una página con hechos y fechas, conteste corto, no interrumpa, y no mencione al niño como argumento.

Preguntas frecuentes

¿Debo hablar en la audiencia o deja que hable solo mi abogado?

Depende del tipo de audiencia: hay momentos en que a usted le corresponde declarar y otros en que no. Pregúntele a su abogado antes de entrar qué va a pasar y en qué momento le toca hablar. Entrar sin saber eso es el origen de la mitad de los errores.

¿Qué hago si la otra parte miente delante del juez?

Anotarlo y pasarle el papel a su abogado, que es quien puede contradecirlo en el momento procesal correcto y con prueba. Interrumpir para corregir le quita credibilidad a usted, no al que miente.

¿Sirve llevar al niño a la audiencia?

Por regla general no, y suele perjudicar. Si corresponde escuchar al menor, el juzgado tiene sus propios mecanismos para hacerlo con el cuidado debido. Llevarlo por iniciativa propia se lee como instrumentalización.

Su caso

Si esto le pasó a usted, conversémoslo antes de que decida.

Veintiocho años de ejercicio en Costa Rica. Reviso el expediente jurídico y el emocional antes de que usted firme, demande o ceda.

Escribirme por WhatsApp

Siga leyendo